lunes, marzo 06, 2006

REFLEXIONES al articulo de LUIS GUTIERREZ ROJAS

LA CULPA DE QUE SEAMOS TAN NECIOS LA TIENE LA TELEVISIÓN

Tras la lectura de este artículo una duda nos sobrecogió sobremanera, ¿habría alguna asignatura relacionada con la mundo de la información en el programa académico de la especialidad médica de psiquiatría?, después de meditarlo durante algún tiempo pensamos que incluso para nosotros sería una tontería dar respuesta a ese dilema realizando una investigación. No, en psiquiatría no estudian televisión, ni radio, incluso dudo que estudien los efectos que estos provocan en la psique humana. Entonces, ¿cómo Don Luís Gutiérrez Rojas, médico residente en psiquiatría sabía tanto de los medios de comunicación?.

Aunque la opinión de Don Luís se acerca bastante a lo que opina el grupo en general, el médico había caído en un error de base al haber declarado una opinión sin tener conocimiento profundo de la materia, no justificando por tanto sus palabras con sus actos, aunque todo el mundo desde nuestro punto de vista, hoy es capaz de opinar sobre un acontecimiento tan extendido como es la televisión. De cualquiera de las maneras, ¿Cómo sabe Don Luís, el médico psiquiatra, de las herramientas utilizadas por los malévolos canales de comunicación para manipular las mentes al antojo del imperante “poder fáctico” y convertirnos en obedientes corderitos?. La respuesta es tan sencilla como evidente, Don Luís Gutiérrez no lo sabe, pero cree saberlo.

Un periodista es también persona y susceptible de sesgar una noticia con la redacción de la misma usando unas determinadas palabras que suenen mejor o peor que otras, no estaría bien desconfiar del tratamiento profesional que dan nuestros periodistas a la información al igual que seria soberbio pensar en una especie conspiración tramada por los magnates de la comunicación y protegida por las altas esferas con el objetivo de limpiar los cerebros de los felices ciudadanos amparados en una democracia que les da voz y voto. Realmente imaginativo y pensamos que una falta de respeto al intelecto del público que se sienta delante del televisor.

Hoy el País (el periódico, no el sitio) daban mucha importancia a la gala de los oscar y al partido del Atlético contra Real Madrid, el ABC se empeñaba en mostrarnos los desastres del terrorismo, el 11-M y un montón de nombres de árabes. Significa esto qué los medios dan la espalda a la realidad o qué el ABC ha creído que con su crónica negra vendería mas periódicos, qué los medios no quieren que sepamos la verdad sobre los mártires de Alaxa, la guerra civil en Irak, el estatut, ETA. El hecho de que los medios escritos tengan diferentes criterios a la hora de mostrar la noticia esta estrechamente relacionado con el perfil del consumidor, el público objetivo que compra el periódico por la mañana para leer mientras toma una taza de café o se sienta sobre otro tipo de taza. Personas que quieren ver España y la actualidad desde su propia óptica. Forma parte de una especie de equilibrio democrático, los medios de la oposición alimenta a la misma para que pueda ejercer correctamente su función de oposición abierta al gobierno y contribuir a la democracia con variedad de opiniones evitando el antojo de quien manda. En este sentido creo que la labor de algunos diarios de mostrar la información tal y como quiere el ciudadano está justificada.

Con la tele y con la radio en cambio no pasa lo mismo, alarmante puesto que se tratan de los medios más consumidos por sus diferentes características de disponibilidad, inmediatez, comodidad. Características que convierten al espectador en un consumidor de información rápida sin procesar. Comentar un programa de rigor informativo emitido en televisión se asemeja a tratar con seriedad un capítulo de los mundos de yupi. Aunque todo el mundo que trabaja en estos medios siempre nos ha parecido tener buenas intenciones no aconsejamos, al igual que el buen amigo Don Luís, seguir la información que ofrecen. En cambio nosotros si depositamos esperanza en el medio y creemos en sus posibilidades en el campo del entretenimiento, su fuerza como catalizador de la atención. Pilares sobre los que sin duda se facilita la expansión de la cultura y romper esas barreras intelectuales que nos impiden hablar con cierto rigor sobre temas en los que no somos especialistas. Utopía que creemos muy lejana mientras hoy se contenta con ser un simple transmisor de noticias mascadas y banalizadas para poder llegar a todos, el potencial de la televisión es evidente pero de ninguna manera determinante desencadenador de esa “dictadura de la estupidez humana”.

Si los inmensamente ricos y perversos magnates de la información (al estilo de “ciudadano kane”) quieren lobotomizarnos para convertirnos a todos en un banco de peces sin conciencia individual es posible que usen la televisión ya que es la ventana que llega a todo los hogares, ¿será usted tan pez como para picar? A esto se refiere el doctor Luís, lo que se resume en el eterno conflicto apocalíptico-integrado desarrollado por Humberto eco. Pero como hemos adelantado en el párrafo anterior la culpa no es toda de la tele si no mas bien de la propia naturaleza del ser humano que nos impulsa a alguna manera de vivir bien, en la ignorancia pero cómodos sentados en nuestros sillones frente al aparato refugiados en una o dos ideas que creemos transgresoras y que nos hacen diferentes pero que todo el mundo deposita en sí como propias: la culpa de que seamos tan necios la tiene la televisión, y que todos los políticos son una mierda.

Este artículo ha sido escrito por el equipo de:

warnerbrospicturesRULES

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Si ver programas de televisión donde sirvientes, empleados, ex novios y ex novias cuentan sus inmundicias y rumores sobre hechos privados, favorece la necedad de los televidentes. Queda probado que el grupo tiene una opinión muy subjetiva y ventajista.

Está bastante claro y no hay que ser un Lince para saber y comprender que uno de los males de nuestro querido País y no me refiero precisamente al periódico es los programas bochornosos y ordinarios que inundan nuestras televisiones.

El “todo por la pasta”, vender las confidencias y hasta injuriar alegremente y sin impunidad amparados en la libertad de expresión, nos ha llevado a no tener respeto, ni valores. Un poquito de tolerancia a la hora de discrepar sería una buena manera de poner en práctica tanta teoría barata que publica en sus reflexiones.

Programas en el que las noticias sobretodo políticas, son cortadas, censuradas y manipuladas. En las que depende del canal que este visionando, nos indica hasta que punto la veracidad y la contractación de la información brilla por su ausencia. Da pena y a veces hasta asco de que a los pobres televidentes, al pueblo llano nos tomen por tontos y nos quiten la poquita libertad de la que alardeamos en estos tiempos.


Un periodista.

3/03/2007 5:12 p. m.  

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