lunes, abril 10, 2006

III Seminario Internacional de Reporteros de Guerra

III Seminario Internacional de reporteros de guerra

Esta semana hemos podido oír y ver en primera persona a un grupo de prestigiosos reporteros de guerra, y nos hemos dejado lleva de la mano por esas numerosas guerras en las que se han visto profesionalmente involucrados a lo largo de su carrera. Hemos escuchado con pavor las atrocidades que se comenten a nuestro alrededor, las injusticias, los genocidios de los que son víctimas personas como nosotros, que han tenido la mala suerte de que les toque a ellos; porque eso al fin y al cabo te toca, nadie elige donde nacer, como les toco a nuestros abuelos la guerra civil española, como les toco a los jóvenes de mi edad las guerras civiles de Nicaragua o Guatemala, o las guerras tan horribles de los Balcanes, hace apenas 10 años, los genocidios de Ruanda y Camboya, etc.

Ellos, los reporteros, han estado aquí esta semana para mostrarnos su trabajo, pero para mi el mensaje más importante es el de intentar no olvidar todas estas guerras, todo este dolor, todas las perdidas humanas (y materiales, por supuesto). Aunque es muy triste, es lo que hacemos; todo cae en el olvido, la vida continúa (para algunos).

Bru Rovira (corresponsal de La Vanguardia) nos mostró un balance de lo que ha supuesto el Siglo XX para la humanidad, un siglo fatídico, repleto de guerras, con 180 millones de fallecidos en el mundo entre la Primera Guerra Mundial y la caída del muro de Berlín. En sus propias palabras “El recurso de la Guerra siempre es una derrota de la humanidad, y el daño que producen las guerras es mayor que el que pretenden evitar”. El Siglo XX y sus guerras han convertido al civil y al terror contra este en el punto clave, en le método y en el modo de hacer la guerra. También comentaba que la Guerra de las civilizaciones sólo se puede mantener con fundamentalismos y racismos.

El asturiano Javier Bauluz nos deleito con una selección de sus trabajos fotográficos más representativos, entre esas fotos se encontraba la que fue premiada con el premio Pulitzer, una fotografía cargada de dolor y de sufrimiento. La impotencia que debe sentir el reportero de guerra ante tanto sufrimiento tiene que ser horrible. Bauluz siempre ha preferido enfocar el periodismo desde los derechos humanos y comenta que el intento de intentar mantener la objetividad es una tontería y a veces puede costar la vida a muchas personas. Hace mucho hincapié sobre el tema palestino, del que nos muestra fotos que hablan por si solas. “El tema palestino no es religioso, sino patriótico, de reclamo de sus propias tierras, autonomía y derechos” comenta mientras muestra una foto de unos palestinos cristianos montando unas barricadas. También Javier realizó un trabajo, aquí en España, enfocado a la llegada de inmigrantes en Patera a las costas españolas, recordándonos que también aquí se libra una “guerra”, aunque no la veamos, pero de la que somos testigos directos.

Pedro Pulgar nos analiza la historia de EE. UU. a través de las guerras que siempre ha ido haciendo en otros países, ¿Por qué se creen los pacificadores del mundo cuando son los que más daño hacen? País que conoce bien de cerca pues ha residido allí 15 años y ha trabajado para periódicos de allí, y sigue haciéndolo desde aquí. La guerra contra el periodismo que han mantenido los distintos gobiernos estadounidenses a través de la censura en las guerras que ellos propios creaban.

El reportero malagueño Javier Espinosa tuvo una de las charlas (a nuestro juicio) más interesantes. Nos describe muy bien la realidad actual (para los reporteros) de Irak; cómo casi todos los periodistas asesinados hasta ahora han sido Iraquíes. Ahora mismo no hay ningún reportero español permanente allí en Irak, sólo son enviados por algunas semanas. Y nos comente que la prensa española es la única (europea) que trabaja sin milicia privada; como ocurría en Bosnia, que menos los españoles (incluso comenta el caso de un colega reportero que iba en moto) todos los reporteros iban con coches blindados.
El corresponsal es un privilegiado de la guerra, decide ir voluntariamente, tiene los mejores medios, duerme en los mejores hoteles, comida, dinero… así que, afirma, no podemos crear ninguna aureola sobre el corresponsal de guerra ni mitificarlo. Deja caer esta pregunta para saber la opinión de los asistentes ¿Es moral que los periodistas vayan con milicia privada?

La belga Pascale Borgeaux puso el acento extranjero a estas jornadas con su reportaje sobre el Sargento Gibson ( asesino de José Couso en Irak) y con sus vivencias en Irak como mujer, como reportera y como colega del fallecido Couso. Comentó que lo que le llevo a hacer la entrevista, a parte de esclarecer los hechos, era que José Couso no tuviera una segunda muerte, cosa que ocurre cuando se archiva el caso, no hay investigación, y la gente se olvida.

Mercedes Gallego, es la segunda ponente femenina del seminario (notable ausencia de Olga Rodríguez) y se hace notar, sobre todo e su condición de mujer. Nos habla sobre todo de las mujeres en los conflictos, como son usadas, ultrajadas, violadas, asesinadas… como el hombre es capaz de tales barbaries. Centra su ponencia por tanto en la mujer, pero no sólo de las mujeres que sufre la guerra (las civiles), sino también de las que la hacen (las marines norteamericanas), pues en Irak compartió sus experiencias con los/las marines norteamericanos/as, y fue testigo de cómo conviven los marines y cómo hay muchos casos de violaciones sufridos por las marines a mano de sus compañeros. Mercedes, que vive desde hace unos años en EE. UU. nos muestra su total enemistad con el gobierno de Bush y con la doble moral que este gobierno profesa, y que todos sabemos.

Sin duda alguna, el momento más bonito y emotivo del seminario, fue cuando se le rindió homenaje a Julio Anguita Parrado, acto al que asistió su madre, quien recogió la placa en honor a su hijo, su colega Mercedes Gallego y el alcalde de Estepona, entre otros.

Han sido dos días muy interesantes, en los que hemos escuchado historias increíbles, que no son ni mucho menos lejanas y antiguas; de guerras que se libran en estos Díaz, injusticias que se cometen a diario sin que ningún gobierno (y mucho menos la ONU) tome partido en ellas. Hemos oído y visto de cerca de aquellos que se encargan de que estemos informados de ese horror que son las guerras, aunque luego olvidemos. No hay que mitificarlos ( como dice nuestro paisano Javier espinosa), pero si agradecerles el trabajo que hacen, y sobre todo con ese punto de vista que todos comparten, desde el que ven que ninguna guerra es justa, y ninguna merece la pena. Sólo esperemos que algún día, en un futuro no muy lejano, sea una profesión extinguida, porque simplemente no hayan más guerras, aunque lo tenemos jodido, para que engañarnos. Aun así ese es nuestro deseo!!

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