lunes, abril 03, 2006

LA PELA ES LA PELA



¿Qué les ocurre de repente a los dirigentes del grupo PRISA, es que acaso no poseen suficientes corbatas de seda italiana en el perchero? Ahora salen con este cuento de que quieren desentenderse del gobierno, librarse de sus cadenas y dejar de recoger algodón a pleno sol para emprender el gran sueño capitalista de montarse en el euro. Y llevan razón, porque no vivimos en una democracia, sino en la selva del libre mercado, donde solo valen los tíos listos, hambrientos y sin sentimientos. Este Sistema que se han inventado es una guerra de trincheras, unas veces pierdes y otras ganas, pero hay que levantarse y seguir luchando. Lo que aquí importa es el dinero, el resto es conversación.
Se supone que PRISA apoya al actual gobierno socialista por tradición, por lo que este cambio de rumbo sólo puede significar un supuesto: la avaricia ha roto el saco, y las subvenciones que el gobierno les ofrece a cambio de tenerlos atados en corto ya no son aceptables para estos gigantes del entretenimiento. Es hora de zarpar hacia pastos más verdes. Se acabó la navidad, y el negocio es el negocio. Pero no pueden nadar a contra corriente apoyando a la oposición derechista, serían tildados de traidores y mercenarios; no es aconsejable de cara a la opinión pública. En vez de eso, la solución se presenta por si sola en estos tiempos de emancipación y hágalo usted mismo. La ilusión se ha vuelto realidad, y cuanto más real se vuelve, con más desesperación se desea. Capitalismo absoluto. Si el grupo PRISA quiere controlar todos los ámbitos de su trozo del pastel en el negocio de las comunicaciones, sin que nada ni nadie meta las narices en ello, están en su derecho. Que quieren vender artículos varios a precio de coste junto con sus productos porque los especuladores les han aconsejado que así aumentarán sus beneficios, están en su derecho. Estas cuestiones no son competencia de nadie salvo de sus interesados. Y quien mejor que aquellos que están en posesión de la cosa más valiosa del mundo, la información y las comunicaciones, para lograr sus propósitos, y actuar a su más absoluta complacencia. Ellos fabrican la información. Sacan el conejo de la chistera mientras los demás están sentados preguntándose como lo hacen.
Y son los demás y su papel en la ecuación, el de consumidores y público, lo que a nosotros nos preocupa. Pero por desgracia estos van por ahí dando palos de ciego. A estas alturas del juego, la gran mayoría deberían ser conscientes de que el 90% de las noticias que generan los medios de comunicación son, aunque entretenidas, mentiras. El que sea tan ingenuo como para no darse cuenta, merece que lo mangoneen y compren su voluntad con fruslerías. Harina de otro costal sería el que compra las promociones por ellas mismas, sin importarle el diario ni su contenido. Y lo más gracioso es que a los medios de comunicación tampoco les importa que nosotros valoremos o no su trabajo, lo único que les quita el sueño es que consumamos sus productos.

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